Ayuno intermitente 18/6: cuándo dar el salto
Un metaanálisis de 27 ensayos sitúa la ventana de 6 horas primera en insulina en ayunas, pero sin ventaja en pérdida de peso. Qué…
Entrenar en ayunas quema más grasa durante la sesión, pero no adelgaza más. Qué dice el metaanálisis, cómo colocar la ventana y cuándo comer antes sí importa.
En resumen: Entrenar en ayunas oxida más grasa durante la sesión, pero eso no se traduce en perder más grasa a final de mes: lo que manda es el balance calórico del día. Lo que sí cambia con el ayuno es el rendimiento en sesiones largas o intensas, donde comer antes ayuda. Ocho semanas de ventana 16/8 en hombres entrenados en fuerza mantuvieron la masa magra y la fuerza máxima mientras bajaba la grasa. La regla práctica: coloca la ventana alrededor de tu entrenamiento, no el entrenamiento dentro de una ventana incómoda.
Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta a tu médico o dietista-nutricionista antes de empezar el ayuno intermitente, especialmente si tienes una condición médica, tomas medicación, estás embarazada o tienes antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria.
La pregunta que llega siempre es si hay que entrenar en ayunas para "quemar más grasa". Y la respuesta corta es que sí quemas más grasa mientras entrenas, y que da igual.
Lo que decide si pierdes grasa es lo que pasa en las 24 horas, no en esos 50 minutos. Lo interesante del ayuno y el ejercicio está en otro sitio: en el rendimiento, en el músculo y en dónde colocas la ventana para que la semana funcione.
Si acabas de llegar al ayuno, empieza por la guía completa y vuelve luego.
Durante la sesión, sí. En reposo y con el estómago vacío, el cuerpo tira más de grasa como sustrato, y eso está bien medido: una revisión sistemática con metaanálisis sobre ejercicio aeróbico en ayunas frente a alimentado encontró mayor oxidación de grasas en la condición de ayuno (British Journal of Nutrition, metaanálisis de ejercicio aeróbico en ayunas).
El salto que casi todo el mundo da a continuación es el equivocado. Oxidar más grasa durante una hora no significa tener menos grasa dentro de un mes: el cuerpo compensa a lo largo del día y lo que queda es el balance energético total.
Dicho de otra forma: entrenar en ayunas es una opción cómoda para mucha gente, no un atajo metabólico. Si te sienta bien y te cuadra la agenda, adelante. Si te deja tocado el resto del día, no estás perdiendo nada por comer antes.
Depende del tipo de sesión, y aquí la evidencia sí es bastante clara. La revisión sistemática de Aird y colaboradores sobre ejercicio en ayunas frente a alimentado concluye que comer antes mejora el rendimiento en esfuerzos prolongados, mientras que en sesiones cortas las diferencias se difuminan (Aird, Davies y Carson, Scand J Med Sci Sports, 2018).
La traducción práctica:
Si lo tuyo es correr, el detalle de cómo hacerlo sin quedarte vacío está en correr en ayunas y en qué comer antes de correr, en nuestra web hermana de running.
Nuestro análisis: conviene decir esto sin adornos, porque el marketing del ayuno ha exagerado mucho: no hay evidencia sólida de que entrenar en ayunas te haga perder más grasa que entrenar comido, con las mismas calorías. Lo que hay es evidencia de que rindes peor en lo largo y lo intenso. Así que la pregunta útil no es "¿en ayunas o comido?", sino "¿a qué hora entreno mejor y cómo coloco la comida alrededor?".
Lo que preocupa de verdad a quien entrena fuerza no es la grasa, es perder músculo. Y ahí los datos son tranquilizadores dentro de lo estudiado.
En un ensayo de ocho semanas con hombres entrenados en fuerza, una ventana 16/8 mantuvo la masa magra y la fuerza máxima mientras reducía la masa grasa, frente a una dieta normal con las mismas calorías y el mismo entrenamiento (Moro et al., Journal of Translational Medicine, 2016).
Una revisión posterior que combina alimentación con restricción horaria y entrenamiento de fuerza apunta en la misma dirección: mejoras en composición corporal sin perjuicio claro sobre la masa magra (Nutrients, revisión sistemática y metaanálisis de TRF y entrenamiento de fuerza).
Ojo con lo que esto no dice. Son estudios de semanas, no de años, con muestras pequeñas y en gente que ya entrenaba. No demuestran que el ayuno construya más músculo: dicen que, con la proteína cubierta, no lo estropea.
Esta es la parte práctica, y la que más resultados da. Tres escenarios habituales con una ventana 16/8:
Entrenas por la mañana temprano. Opción A: entrenas en ayunas y abres la ventana justo después, con la primera comida a modo de desayuno tardío. Opción B: adelantas la ventana al día anterior y desayunas antes de entrenar. La A es más cómoda si tu sesión es suave; la B, si es exigente.
Entrenas al mediodía o a primera hora de la tarde. El encaje más limpio de todos: ventana de 12:00 a 20:00, comes algo antes de entrenar y tienes toda la tarde para la recuperación y la cena.
Entrenas por la noche. Ventana de 13:00 a 21:00 y cena después de entrenar. Si tu ventana cierra a las 19:00 y entrenas a las 20:30, tienes un problema de diseño, no de fuerza de voluntad: mueve la ventana.
La regla general es simple: la comida más grande cae cerca del entrenamiento, antes o después. Cómo abrir esa primera comida sin arruinar la tarde lo tienes en cómo romper el ayuno.
Entrenar en ayunas y sudar concentra dos pérdidas a la vez: agua y sodio. Buena parte de los mareos, la niebla mental y los calambres que la gente atribuye al "ayuno" son en realidad falta de sal y de agua.
Durante las horas de ayuno puedes beber agua, café solo o infusiones sin problema. En verano o en sesiones largas, añadir electrolitos sin azúcar no rompe el ayuno y cambia bastante cómo te encuentras. Lo desarrollamos en electrolitos y ayuno intermitente y, con el calor de por medio, en ayuno intermitente en verano.
Y la lista de qué entra y qué no durante el ayuno, por si tienes dudas con la bebida de antes de entrenar, está en alimentos y bebidas que no rompen el ayuno.
| Error | Qué pasa | Qué hacer |
|---|---|---|
| Empezar ayuno y plan de entrenamiento el mismo día | No sabes qué te sienta mal | Introduce uno, y a las 2-3 semanas el otro |
| Ventana de 4 horas entrenando fuerza | Difícil cubrir la proteína | Ampliar a 8 horas |
| Sesión intensa a las 20:00 con ventana cerrada a las 19:00 | Recuperas peor y llegas vacío | Mover la ventana, no la sesión |
| Solo agua en tiradas largas de verano | Calambres y mareo | Electrolitos sin azúcar |
| Compensar el entrenamiento con más ayuno | Fatiga acumulada | Comer más, no ayunar más |
Si vienes de parón y estás recolocando la rutina de septiembre, el orden de introducción está en retomar el ayuno en septiembre.
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Para perder grasa, con las mismas calorías, da prácticamente igual. Para rendir, comer antes gana en sesiones largas o intensas (Aird et al., 2018). Elige según el tipo de sesión y según cómo te encuentres, no según lo que promete el marketing del ayuno.
No es lo esperable si entrenas fuerza y cubres la proteína. Ocho semanas de ventana 16/8 en hombres entrenados mantuvieron masa magra y fuerza máxima (Moro et al., 2016). Con ventanas muy cortas, cubrir la proteína se complica y ahí sí aumenta el riesgo.
Sí, el café solo no rompe el ayuno y además mejora la percepción del esfuerzo. Lo que sí lo rompe es la leche, el azúcar o los preentrenos con calorías. El detalle de qué entra y qué no está en qué rompe el ayuno.
Lo que te resulte cómodo. No hay una "ventana anabólica" de media hora que justifique correr a comer, pero tampoco tiene sentido entrenar fuerte y esperar cuatro horas. Lo habitual y sensato es abrir la ventana en la hora siguiente a la sesión.
Para, bebe e introduce sal. Si se repite, entrena comido: no hay ningún beneficio que compense entrenar mareado. Si los mareos aparecen también fuera del entrenamiento, consúltalo con tu médico antes de seguir con el ayuno.